Santa Cruz no merece seguir soportando un sistema de transporte pΓΊblico deficiente, desordenado y que no responde a las necesidades de una ciudad que no deja de crecer.
Durante aΓ±os, los alcaldes de turno prometieron soluciones, pero los problemas continΓΊan. Entonces surge una pregunta inevitable: ΒΏpor quΓ© nunca se hizo lo necesario para transformar el transporte pΓΊblico?
ΒΏFalta de voluntad polΓtica, incapacidad para encontrar una soluciΓ³n o, en definitiva, los alcaldes tambiΓ©n terminaron siendo parte del problema y cΓ³mplices de un sistema que necesita cambios urgentes? Santa Cruz merece un transporte moderno, eficiente, seguro y digno.